Sufre Cuba drástica disminución de productos agrícolas en mercados
Por Francisco Ramírez. Corresponsal
La Habana, 3 Oct (Notimex).- La comercialización de tubérculos y hortalizas en Cuba bajó de cinco millones de quintales en agosto a un millón en septiembre pasado tras el paso de dos huracanes por la isla, mientras aumenta la preocupación por el problema alimentario.
"Lo poco que hay, hay que compartirlo", fue el comentario con el cual el diario oficial Granma concluyó este viernes un artículo sobre la esperada escasez de productos agrícolas para los próximos meses, luego del azote de los huracanes Gustav y Ike.
"Es difícil que pueda abundar un producto fuera de temporada y no puede existir una situación normal en los mercados después de (los) inmensos daños en la agricultura" causados por ambos meteoros, advirtió el diario oficial.
Granma citó declaraciones del viceministro de Comercio Interior, Francisco Silva, quien minimizó el papel de los mercados de libre oferta y demanda, a pesar de que a éstos acude un alto porcentaje de consumidores para completar su dieta.
Según el funcionario, las ventas hasta agosto pasado en los mercados de oferta y demanda de todo el país representaban apenas 5.4 por ciento.
Silva dijo que las mayores concentraciones de productos siempre han estado en los Mercados Agropecuarios Estatales (MAE) y en los llamados puntos de venta (expendios más pequeños en los barrios).
El viceministro de Comercio Interior se abstuvo de mencionar que los MAE, hasta ahora, exhiben la menor oferta y calidad en sus productos que los "agromercados" liberados, donde los precios son superiores y la mercancía más atractiva.
Entre los MAE y los puntos de venta se cuentan en el país unos 15 mil, en tanto que sólo aparecen registrados 164 de los llamados "agromercados" de oferta y demanda, de ellos 40 en esta capital.
Granma reconoció que transcurrirá "un tiempo" para estabilizar la oferta que había antes de los devastadores meteoros y señaló que las cuantiosas pérdidas ocasionadas agravan la situación del abastecimiento.
"No serán momentos de mercados abarrotados y con variedad", apuntó el diario oficial.
El gobierno de Cuba estableció esta semana topes de precios a 16 productos que los campesinos e intermediarios comercializan en los "agromercados", a lo que muchos vendedores respondieron ausentándose mientras se constataron numerosos puestos con raquíticas ofertas.
Además se anunciaron medidas legales que pueden incluir privación de libertad o trabajo correccional, así como decomisos de mercancías y bienes, contra los especuladores que aumentaron los precios de los productos agrícolas.
Una nota oficial en Granma advirtió que "cualquier intento de violar la ley recibirá una rápida y enérgica respuesta" y los "tribunales aplicarán con el máximo rigor el código penal vigente a quienes delincan en las circunstancias especiales actuales".
El paquete de acciones de emergencia incluyó la venta regulada de alimentos en los "agromercados" por primera vez en 14 años de existencia y el reforzamiento de la canasta básica subsidiada en las provincias más castigadas por la catástrofe.
Aunque varios han apoyado el tope de precios, muchos vendedores rechazan la medida y aseguran que están sufriendo pérdidas.
Sin embargo, los medios oficiales de la isla argumentan que no están perdiendo, sino que ganarán por un tiempo por debajo de lo que habían calculado, pues los precios máximos (topes) fijados todavía son altos.
"Si a mí me aprietan, yo también aprieto", dijo Leonel, uno de los vendedores justificando la ausencia en su puesto habitual, mientras Rosa, una ama de casa que lo escuchaba, comentó que la situación "está mala y se va a poner peor".
Leonel vende tomates, ajos y cebollas en el mercado de las calles 19 y B, en el Vedado, cuyos precios le han ganado el sobrenombre de "boutique" y donde concurren personas que en cualquier país podrían clasificarse de clase media.
Como ocurre en la mayoría de los "agromercados", a la entrada y salida de esos establecimientos, los comerciantes del extendido mercado negro ofrecían antes de los huracanes productos de venta ilegal como papas, mariscos y hasta carne de vacuno.
Economistas y críticos del gobierno sostienen que aunque la lucha contra los especuladores es legítima, la prolongación de la congelación de precios se traducirá en una mayor reducción de la producción agrícola, que ya era insuficiente.
Los huracanes Gustav y Ike dejaron siete muertos y dañaron al menos al 30 por ciento de los cultivos del país, en tanto que decenas de miles de héctareas agrícolas colapsaron, se perdieron miles de toneladas de alimentos almacenados y murieron cerdos y vacas.
Cuba importa cerca de 84 por ciento de los alimentos que consume y este año, antes de los huracanes, previó compras por más de dos mil millones de dólares, en medio de la crisis financiera internacional que amenaza con desembocar en una recesión.