En México, la gripe agravó síntomas de la crisis
Las cerca de 3 semanas de contingencia sanitaria obligaron al cierre de miles de escuelas, restaurantes, hoteles, cines, teatros, etc.
Rosalía Vergara
México
La crisis en los mercados financieros internacionales a finales del 2008 impactó a la economía nacional de manera imprevista, pero la situación se agravó por la emergencia sanitaria nacional, ante la epidemia del virus H1N1, que afectó las actividades comerciales y cotidianas del país desde finales de abril.
Las consecuencias del cerco sanitario decretado por la presencia de un nuevo y desconocido virus de influenza que afectó a humanos, y en México provocó la muerte de más de 103 personas, así como casi 3 mil infectados, serán resentidas a nivel político, económico y social en el corto plazo, e incluso se prevé que en el 2010 la situación sea insostenible.
Las poco más de 3 semanas de contingencia sanitaria orillaron al gobierno del derechista de Felipe Calderón, así como al izquierdista jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, a ordenar el cierre de miles de escuelas, restaurantes, hoteles, cines, teatros, la cancelación de decenas de conciertos, eventos sociales, y conglomeraciones políticas en pleno proceso electoral, que en términos monetarios se tradujeron en una caída de medio punto del PIB.
Para la Hacienda pública, el efecto en los ingresos fue también de menos 0.5 por ciento, equivalente a 10 mil millones de pesos (unos 770 millones de dólares).
"Debido a que esta caída es transitoria no se propondrán medidas de ingresos compensatorias", se indica en el documento denominado Medidas Emergentes para la Reactivación Económica en México, del 24 de mayo pasado, elaborado por el Centro de Estudios de Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados.
En el texto se prevén medidas para reactivar la economía nacional, mediante programas gubernamentales, como el Acuerdo Nacional a favor de la Economía Familiar y el Empleo para Vivir Mejor.
No obstante, en el texto se reconoce que dichos planes gubernamentales no se echaron a andar "con la rapidez esperada", lo cual "aunado a la volatilidad de los mercados financieros internacionales, a la especulación de los diversos inversionistas y la desaceleración de la economía de los Estados Unidos de América, generó que, durante el primer trimestre del año, el Producto Interno Bruto Nacional registrara una caída en la tasa anual del 7 por ciento".
Después, entre marzo y abril surgió el brote de influenza y el gobierno federal tuvo que lanzar "Apoyos Económicos Emergentes para Enfrentar el Brote de Influenza" porque en el Distrito Federal, que genera el 20% del PIB, y donde se presentaron la mayoría de los casos de personas infectadas y fallecidas por el brote, se registró una afectación económica de 14 mil 854 millones de pesos (unos 1.150 millones de dólares).
Los sectores más resentidos fueron el turístico, los servicios y la industria criadora de cerdos, que reportó una caída del 80% de sus ventas, sobre todo al extranjero, pues al ser calificado en un principio como un brote de virus de influenza porcina, los mexicanos evitaron comer esa carne.
Para tratar de "ayudar" al sector, el gobierno federal comenzó a promocionar su consumo. Las secciones de cocina de programas de televisión de entretenimiento presentaron recetas para cocinar "manitas de puerco" o "cochinita pibil", platos típicos mexicanos a base de carne de cerdo.
El 14 de mayo pasado, el secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, y el de Agricultura, Alberto Cárdenas Jiménez, comieron carnitas -cortes y vísceras de cerdo fritos-- frente a los medios de comunicación para demostrar que no se corre ningún peligro de contagio de influenza por degustar carne de cerdo.
Los funcionarios se prepararon tacos de carnitas con salsa, cebolla y cilantro, y al convite se invitó a corresponsales extranjeros, incluso chinos, quienes comieron con fruición, pese a que el gobierno de su país había aislado a mexicanos residentes o visitantes por considerarlos portadores del virus y una amenaza a su seguridad sanitaria.
Otros orígenes del desplome de la economía nacional, que ya había sido declarada en crisis a principio de año, por la caída de las remesas de los migrantes ilegales producto a su vez de la crisis en Estados Unidos, la fuga de capitales, y su efecto en el tipo de cambio frente al dólar, una disminución considerable en la inversión extranjera directa y la disminución de los ingresos del petróleo.
Esto llevó, en los primeros 3 meses del año, al cierre de pequeñas empresas y a despidos masivos por parte de las grandes compañías que, a su vez, reportaron menos impuestos por la pérdida de ganancias, explicada por la menor compra de productos y servicios. Una de las más afectadas fue la industria automotriz, que echó mano de los paros escalonados de labores para reducir gastos.
En el sector turístico, el brote de influenza generará una pérdida económica de 30 mil millones de pesos considerando una caída adicional del PIB de 0.3 por ciento, aun cuando los funcionarios del gobierno afirman que es seguro vacacionar en las playas.
No obstante, el reporte legislativo señala que estas medidas no resultan suficientes para subsanar los efectos por el freno en la actividad económica derivado de la epidemia por influenza.
Con un saldo de 103 muertos y casi tres mil personas contagiadas en el país, la política económica del país se enfoca ahora en la recesión económica, con una caída del PIB que se ha ido ajustando semana a semana.
Apenas hace 15 días, el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, aseguró que la economía nacional se ubicaba en menos 4.1 por ciento, pero en los siguientes días, el 20 de mayo reconoció que el PIB había descendido a 5.5 por ciento, pero a pesar de ese considerable descenso, el presidente Felipe Calderón aseguró que la economía mexicana no está en crisis.
En esa perspectiva, Calderón estimó que "vienen tiempos mejores" para la economía en México y en el mundo, y aseveró que en su país y en Estados Unidos comienzan a registrarse algunos "signos alentadores" que permiten avistar que pronto se dejará atrás el peor momento.
Aún así, la secretaria de Energía, Georgina Kessel, dijo este domingo 24 de mayo, que la pérdida para Petróleos Mexicanos (Pemex) y los ingresos fiscales que esto representa para la secretaría de Hacienda, debido a los bajos precios internacionales, es de 60.4%. Cifra notable, si se considera que la petrolera aporta casi el 40 por ciento de los ingresos tributarios del gobierno.